miércoles, 31 de marzo de 2021

Consultorio de Terapia Familiar



INFORMACIÓN SOBRE LOS SERVICIOS DEL CONSULTORIO

El Consultorio de Terapia Familiar de Verónica De la Torre ofrece servicios dirigidos a personas, parejas o familias interesadas en recibir apoyo profesional para alcanzar objetivos de desarrollo personal y mejoramiento de sus relaciones familiares o interpersonales.

Mientras dura la Emergencia Sanitaria y los efectos en la economía del país y el mundo, los servicios del Consultorio se ofrecen vía online con horarios y descuentos especiales.

Perfil profesional 

Psicoterapeuta de Pareja y Familia (Escuela Vasco Navarra de Terapia Familiar – España: 2017-2019).
Magister en Intervención y Asesoría Familiar Sistémica (Universidad Politécnica Salesiana -2008).
Certificación Internacional como Instructora (Instituto Tecnológico de Monterrey– 2012).
Lic. en Gestión Social (PUCE-2003).

Servicios disponibles

a. Terapia individual con enfoque sistémico 
  • Proyecto de vida
  • Desarrollo de habilidades sociales (escucha empática, comunicación asertiva, tolerancia, resolución de conflictos, etc.)
  • Desarrollo de la autonomía (diferenciarse / independizarse de familia de origen)
  • Afrontamiento del duelo, separación, divorcio
  • Manejo y canalización de la ira
  • Orientación vocacional
  • Superación de dificultades alusivas a distintas formas de abuso y violencia
  • Entre otros objetivos

    b. Terapia de pareja 
    • Clarificación de necesidades y expectativas mutuas
    • Restauración de la intimidad emocional y/o sexual
    • Revisión de patrones aprendidos en familia de origen que afectan la relación de pareja
    • Equilibrio entre la autonomía y la pertenencia
    • Fortalecimiento de la comunicación, prevención de violencia intrafamiliar
    • Acompañamiento para procesos de separación y divorcio.

      c. Terapia familiar 

      Sesiones con 3 o más miembros de la familia.
      • Mejoramiento de la comunicación Disciplina positiva acorde a la edad de los hijos
      • Acuerdos para la crianza entre padres separados o que no comparten la convivencia
      • Prevención y superación de violencia intrafamiliar
      • Acuerdos entre hermanos para el cuidado de sus padres
      • Elaboración conjunta de duelo y reorganización familiar, entre otros.

        d. Talleres, terapia grupal y grupos de apoyo 

        Trabajo con grupos orientado al desarrollo de habilidades para:
        •     Desarrollo personal (proyecto de vida, liderazgo, autoestima, etc.)
        •     Convivencia en pareja
        •     Relación padres – hijos
        •     Relaciones laborales
        •     Relaciones interpersonales en general
        Horarios  de atención


               Lunes a jueves: 20:30 PM
               Viernes: 19:00; 20:30 PM
               Sábados: 7:00; 8:30; 10:00; 11:30 AM
               Domingos y feriados: 7:00; 8:30 AM
                   

           Honorarios profesionales


        Terapia individual: $24 la sesión (60 minutos)
        Terapia de pareja o familiar: $26 la sesión (75 – 85 minutos)
        Talleres, terapia grupal y grupos de apoyo:  Según tipo, se informa oportunamente
        Informes escritos de avance del proceso terapéutico para cualquier objetivo: $ 20


        Formas de pago
        • Efectivo
        • Transferencia bancaria
        • Paypal (Este medio permite pagos con tarjeta de crédito)






        Toma de cita y mayor información 

        Teléfonos: +593996601347 / +593996601346 (Cel. y Whatsapp).





        miércoles, 19 de agosto de 2020

        Guía para replantear la rutina familiar

         La presente guía se ha construido pensando en las familias que por motivo de la pandemia de COVID – 19 se encuentran en cuarentena y requieren replantear una nueva rutina que ayude a satisfacer las necesidades de todos sus miembros, en las condiciones actuales. Una vez construida debe ser considerada como una guía del actuar diario altamente flexible, es decir, con posibilidad de ajustarse y cambiarse en función de las nuevas necesidades y circunstancias.

        La puedes descargar del siguiente link:

        https://drive.google.com/file/d/1-T2xv7NGAv0bE1mSacq86KCnXQgdKbu8/view?fbclid=IwAR0NQbDQ-OVqpt6eoqZAHPiQbLLqBf3T1059tn8XCLB052EZ7Yzp0nqJ0ao

        miércoles, 29 de abril de 2020

        Grupo de apoyo a familias en cuarentena

        Comparto a continuación algunas conclusiones que surgieron durante un primer encuentro con el grupo de apoyo conformado por 5 personas que se encuentran en cuarentena:
        - Las familias con niños pequeños así como aquellas que antes de la cuarentena ya constituían núcleos independientes pero que se juntaron entre dos o más para ofrecerse ayuda con el cuidado de los niños, están afrontando dificultades importantes para la convivencia, debido a alguna(s) de las siguientes razones: (además de las tensiones económicas y de salud propias de esta pandemia)
        * No hay o son muy pocos los espacios de soledad de los miembros de la familia, no hay momentos de silencio o quietud que faciliten la instrospección, es decir el mirarse a sí mismo, evaluarse, identificar sus sentimientos y necesidades. Esto dificulta que cada uno encuentre formas propias de recuperar su equilibrio emocional. Así también, los mecanismos habituales que cada miembro pudo haber tenido para sentirse mejor, como hacer deporte, salir con amigos, u otra, no están disponibles en las condiciones actuales y no han sido reemplazados con otras acciones de similar efecto, lo que acrecienta la irritabilidad, la intolerancia, y en algunos casos, también alimenta la violencia.
        * La cantidad enorme de trabajo que implica la rutina diaria (cocina, aseo, etc.) combinada con el teletrabajo y teleestudio, ha incrementado significativamente los niveles de cansancio y estrés de algunos de los miembros, cuanto más en aquellos hogares donde estereotipos y codtumbres machistas dificultan la distribución más equitativa de funciones. El agotamiento, la falta de sueño, también alimentada por las preocupaciones económicas incrementan las dificultades para convivir.
        * Los espacios sobre los que cada miembro de la pareja o familia tenía poder de decisión, explícito o implícito, ahora son objeto de obseración y comentarios de los demás quienes opinan sobre qué, cómo y cuándo deben hacerse las cosas. Por ejemplo, si la esposa decidía diariamente sobre qué cocinar, a qué hora, etc., ahora su pareja opina y esto resta capacidad de decisión libre sobre el actuar diario, forzándose una "negociación" que antes no era necesaria, que no siempre es fácil y suele generar desgaste en las relaciones.
        * Muchas de las rutinas previas a la cuarentena se perdieron (la hora de levantarse, de hacer las tareas del hogar, de las comidas, de descanso, etc., ya no funcionan en este momento) y no se han generado aún otras rutinas que incorporen las nuevas necesidades. Esto provoca mucho estrés, desorganización y agotamiento, y las rutinas que se han ido gestando en varios hogares van incorporando solo lo urgente; sin embargo, otras necesidades "menos visibles" como las de atención y juego de los niños, aún no son incorporadas a la rutina, y son poco atendidas.
        Con base a estos primeros diálogos construimos en el grupo algunas pautas para seguirlas trabajando en cada familia:
        - Intencionar espacios de soledad para cada miembro, diarios si es posible, donde pueda separarse momentáneamente de los demás para simplemente estar tranquilo, quieto, haciendo algo que le gusta personalmente, pensar, orar, leer, cantar o cualquier actividad que le es de utilidad para recuperar su sensación de equilibrio personal y reconectarse consigo mismo.
        Estos espacios deben ser aceptados y respetados por los demás, no vistos como símbolo de enojo, o de buscar romper la relación, sino más bien como espacios necesarios para facilitar la convivencia. Las familias que tienden a ser de tipo "aglutinadas" tienen más dificultades para permitir estos espacios, sin embargo es posible reaprender.
        - Replantear una rutina viable que recoja la atención a las necesidades de todos los miembros de la familia. Está nueva rutina debe ser altamente flexible más, sin embargo constituir una guía clara sobre cómo organizar los horarios y las actividades de modo que se haga todo lo que esté en las manos propias para que niños, jóvenes, adultos y adultos mayores que conviven reciban lo necesario para su bienestar físico y emocional, sin que alguien se esté sobrecargando. Es importante que esta nueva rutina sea distinta para lunes a viernes y otra para los sábados y domingos. Introducir una dosis de variedad en la vida es fundamental. Así también, introducir en la rutina momentos de compartir juntos, ya sea para oración, para valorar lo bueno que han logrado u ocurrido en el día, para agradecer por lo que se tiene, o para distracción conjunta, es muy importante.
        El replantearse la rutina también implica replantearse los roles y funciones de cada miembro, es decir, si antes el padre no cuidaba de los niños en el día, quizá ahora puede hacerse cargo de ellos también en los momentos en que no trabaja, asumiendo un rol de cuidador que antes no lo tenía. La hermana mayor puede asumir el rol de "facilitadora de educación" con respecto al teleestudio de los hermanos menores, y así sucesivamente. Esta reasignación de roles implica aceptar generosamente el servirse el uno al otro y requiere respeto del otro para no criticar sus métodos y formas, salvo si estos atentan contra los derechos de los demás.
        - Las familias que se han unido entre sí por la cuarentena (Ej. Hijas con sus propios hijos o pareja que han retornado a la casa de sus padres) necesitan procurar respetar la propia organización y costumbres de cada núcleo familiar evitando críticas y observacioens sobre su forma de hacer las cosas y métodos de crianza. Los temas a los que se debe dar atención mediante el diálogo, sin embargo, son aquellos en los que se percibe irrespeto hacia los demás o generan dificultad para que los otros satisfagan sus propias necesidades.
        En los próximos encuentros estaremos trabajando más detalles sobre cómo convivir durante esta etapa de la vida.
        Importante: Si deseas ser parte de un grupo de apoyo, escríbeme y cuadramos horarios. En cada grupo dialogamos alrededor de los temas que son de interés para sus integrantes, y por tanto, todos son distintos. La agenda temática específica la pones tú!



        sábado, 4 de abril de 2020

        ¿Qué hace significativa mi vida en la época del COVID-19?

        He leído unos cuantos artículos o post con “tips” al respecto de cómo cuidar de nuestra salud emocional y manejar la ansiedad, el miedo y la angustiae durante el período de confinamiento en el que nos encontramos. Parto por recuperar sugerencias valiosas como:

        - Evitar la sobreinformación, procurando no más de uno o dos momentos al día para conocer lo que pasa en la sociedad en relación a la pandemia;
        - evitar llenar nuestras conversaciones únicamente alrededor del tema del COVID-19;
        - rehacer una rutina y hacer el esfuero por mantenerla, adaptándola continuamente a la situación cambiante;
        - acudir a herramientas como la meditación, yoga, mindfulness, u otras que facilitan centrar nuestra atención en lo "positivo" y/o sostener la sensación de bienestar;
        - hacer ejercicio, dormir tiempos suficientes y adquirir hábitos de alimentación saludable.

        Otras propuestas profundizan un poco más y plantean mirar este tiempo de cuarentena como una oportunidad de crecimiento, de explorar los ámbitos de la vida que pudieron haber estado desatendidos durante la “normalidad” como el mejoramiento de las relaciones familiares, el reencontrarte con tu pareja, con tus hijos, el desarrollo de algún talento, lectura de libros, u otras acciones encaminadas a reorientar la vida hacia objetivos más valiosos o trascendentes.

        Sin embargo, me he preguntado este tiempo, qué es lo que realmente determina “estar bien” emocionalmente en una época de tanta incertidumbre, pérdidas, dolor y cambios.

        Bienestar emocional usualmente se lo entiende como la “experiencia subjetiva de sentirse bien, en armonía y con tranquilidad” (Universidad Carlos III de Madrid, s/f), yo me pregunto, ¿realmente está emocionalmente “mejor” una persona que consigue dormir 8 horas, que se desconecta emocionalmente de lo que ocurre de su puerta hacia afuera, que concentra su atención principalmente en sus necesidades y en el rehacer de su cotidianidad? ¿Necesariamente se podría catalogar como una mejor vida de la que podría estar llevando durante este tiempo una enfermera, un médico, un operario de una funeraria, un operario de limpieza en un hospital o de la morgue, un pastor/ sacerdote que recibe continuamente el clamor de personas a quienes les está faltando el alimento, un comerciante de productos básicos que no tiene más opción que arriesgar su vida y la de su familia para ofrecernos a todos lo básico para vivir? ¿Qué esperanza de estar “bien” puede tener una persona cuya profesión, oficio, o simplemente su vocación de servicio, no le permite ni de lejos cerrar los ojos frente al olor de sufrimiento y muerte que se respira en los hospitales, en las casas y hasta en las veredas?

        Y la respuesta que me surge es contundente… el bienestar emocional de una persona, no lo determina solamente las horas de sueño, la rutina saludable, la cantidad de información a la que una persona se expone, o la profesión o actividad a la que se dedica. El bienestar emocional depende también, y principalmente, de cuán coherente siente la persona que es al respecto de sus valores esenciales de vida.

        Si la persona experimenta profundamente que cumple con su definición existencial en estos momentos de la humanidad, con su “para qué” de estar aquí, es mucho más probable que su sensación de equilibrio interno se encuentre mejor con relación a otra quien considera que lo que hace no corresponde con lo que ha hallado como significativo en la vida, o no ha hecho una elección consciente acerca de cuál es su postura y accionar durante este tiempo.

        Hay varios ejemplos de personas que claramente muestran haber escogido una forma diferente de considerar su "bienestar" en situaciones límite. Jesús, no solo que no se vio a sí mismo “víctima” de las circunstancias sino que “escogió” el camino de la cruz, para así cumplir la misión de su vida, rediminirnos, y dejar claro cuál es el camino hacia la vida. Evitar la cruz, habría sido para él, renunciar a sus creencias y valores esenciales (y es esto más bien, lo que le habría trastornado...).

        Víctor Frankl, sobreviviente de los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial, en medio de circunstancias límite, deshumanizantes, fue capaz de encontrar un “para qué” a su vida que le permitió no solo resistir el dolor, sino desarrollarse en valores profundos como la compasión, la solidaridad, la contemplación de la belleza en lo sencillo, en lo imperceptible, en suma, el amor. Fruto de ello construyó después toda una escuela de hacer terapia (la logoterapia) cuya esencia radica en facilitar que la persona encuentre un sentido para su vida en cualquier circunstancia, y es esto lo que puede ayudarla a lidiar con el dolor, el vacío y proveerle de esperanza. Parafraseando alguno de sus planteamientos menciono que no importa lo que la vida te puede ofrecer, sino lo que tú puedes ofrecer a la vida. Y podría mencionar muchos otros ejemplos.

        Considerando todo esto propongo añadir a las recomendaciones ya dichas por distintas personas, otro enfoque para construir nuestro “bienestar emocional” durante esta etapa difícil de la humanidad. Ahora que tal vez ese viaje para el que suelo ahorrar cada año y trae tanta ilusión, ya no será posible; ahora que esperar al viernes para ir a “la Foch” o a la disco, tampoco; que trabajar hasta tarde para estar lo menos posible en casa ya no hay cómo y debo día tras día encontrarme de cara con lo que he deseado estar distante; ahora que comprarme esa ropa que me fascina o comer en esa cafetería que me encanta ya no tiene tanto sentido; hoy que esperar con ansias el poder desahogarme al gritar los partidos de mi equipo favorito, o hallar esos minutos de paz cuando mis hijos al fin iban a la escuela, no están.

        Entonces, ¿qué hace significativa mi vida, ahora? Contestar esta pregunta demanda que precisemos cuáles son los valores fundamentales de nuestra vida, de la manera más específica y clara posible.

        Y, pues, pondré algunos ejemplos de lo que esto significa y cómo puede repercutir en tus elecciones diarias y sensación de "bienestar":

        Si has definido, por ejemplo, que el amor por tu familia es un valor fundamental de tu vida, entonces es el momento de evaluar si tus acciones están siendo correspondientes con ese valor. Si eres padre o madre y durante la cuarentena estás trabajando en ti mismo para desarrollar la paciencia y empatía con tus hijos, procurando organizar de tal manera tu rutina de modo que sea capaz de acoger sus necesidades de escucha, de juego, de compañia, de guía para adaptarse a esta nueva forma de estar en el mundo, de hacer sus tareas escolares, entonces posiblemente experimentarás la sensación de que estás haciendo lo que es correcto y seguramente tu “bienestar emocional” está en buen camino.

        Si has ecogido como valor para tu vida la generosidad, es posible que si durante este tiempo has debido pasar de ser profesional “exitoso” a convertirte en ama o amo de casa a tiempo completo, puedas mirar este cambio, más que como una pérdida, como el aporte que en este momento de la vida y de la historia corresponde ofrecer a tu familia y a la humanidad, y verlo así te permita tener una mayor sensación de tranquilidad.

        Si eres hijo o hija joven, ya en edad de asumir más responsabilidades,y has escogido la empatía como un valor para tu vida, quizá reenfocar tus actividades para organizar una rutina en la que incluyes tiempos para incorporarte plenamente a las tareas del hogar, empatizando con tus padres que seguramente están agobiados por tanto trabajo de la casa y por buscar al mismo tiempo los medios para subsistir, entonces es eso lo que puede dar sentido a tu vida en esta etapa ya que más que la tristeza por no estar haciendo las cosas de tu edad, salir con amigos, hacer deporte, etc., estás haciendo lo correcto, lo que corresponde con tus valores en este moemnto de la historia.

        Si, por ejemplo, tu valor es cuidar del prójimo, la solidaridad, entonces incorporar en tus decisiones acciones de compartir tus recursos, tus dones, o vincularte a una red que en este tiempo está localizando y haciendo acciones para atender a las personas más vulnerables, es lo que te proporcionaría la sensación de coherencia, y por lo tanto, además de ayudar a otros, ayudaría a tu equilibrio emocional.

        Una de las cosas que más perturban en la vida es cuando nos traicionamos a nosotros mismos, hacemos lo que no deseamos, contradecimos lo que profesamos, la coherencia con los valores esenciales, es, sin duda alguna un factor de cuidado de la salud emocional de toda persona y protector de distintos tipos de trastornos.

        En tiempos de crisis la sensación de “impotencia” suele marcar mucho nuestra experiencia interna, pero seguro hay algo que podemos hacer en nuestra propia vida, en nuestra familia, en nuestra comunidad, y que no es necesariamente lo que nos recomiendan otros, sino lo que cada uno encuentra como valioso y significativo. Si ya lo has identificado,¡nómbralo, acógelo y agárralo con fuerza! Esto te permitirá dar otra mirada a las perdidas y sacrificios actuales.

        Pregúntate ¿qué hizo significativa tu vida, en la “normalidad”...? ¿qué puede hacer significativa tu vida, ahora, en la pandemia?

        La “paz” individual no se construye lejos de la “paz” social. Ten en cuenta este factor cuando construyas tus respuestas.

        sábado, 18 de mayo de 2019

        Luego del silencio...

        René Benjamín:

        El alba está pronta a dibujarse en mi mañana y miraré tus ojos…

        Observaré un nuevo brillo y mis oídos se alertarán por un nuevo llanto que audible o silencioso me hablará del misterio de otra persona introduciéndose en el abrirse, voltearse y cerrarse de las páginas de mi diario.

        Cuando supe apenas de tu inesperada venida, imaginé observar en tu pequeño cuerpo las vueltas de la vida, el repetir de la historia, el reempezar y ya nunca culminar de mi "ser mamá", con todas sus alegrías pero también con sus frustraciones,  el reabrir sin mucho entusiasmo de los juguetes sencillos y libros de 4 palabras ya empolvados… en caja, listos para agarrar otro rumbo en su destino. Imaginé sueños por ahora de nuevo frustrados, planes detenidos, nuevas postergaciones, no anheladas…

        El silencio me abrazó, por días y días, y cuando lo rompía, recibía reacciones, muchas de ellas inundadas de prejuicios, de reproches por no haber tomado precauciones, o  de forzosas palabra de "felicitación" que ocultaban otros pensamientos y sentimientos, innombrables. Cuando esto ocurría prefería volver a mi estado contemplativo y callado, escogiendo la ausencia, la invisibilidad, la distancia…

        Parecía que para muchos, el solo saber que la maternidad se gestaba de nuevo en los intersticios de mi ser, hacía que ya no cuadre en el estereotipo de madre "moderna", "trabajadora", "luchadora", "profesional", "preparada", "autónoma", de pronto parecían reincorporarme al estereotipo de madre abnegada, mantenida, sumisa, eterna ama de casa, etc., etc.  Seguramente todos sus diálogos internos sobre quién creen que se debe ser en la vida, y qué tipo de mujer debe ser valorada y respetada, y cuál no, me los votaban a mí, que apenas estaba intentando asimilar lo que tu venida implicaría en mi vida.  Sin embargo, al mismo tiempo recibí, aunque pocas, amorosas señales de franco afecto y de profundo respeto, lo que aliviaba inquietudes e iba desatando algunos nudos... Por supuesto, el amor, ternura e ilusiones del cómplice de este "desliz", sin duda reabrían caminos para el fluir del río de emociones detenidas...

        Poco a poco, en el secreto de mi alma ya acompañada de la tuya, observé despertarse la entonación de una melodía que me hablaba de ti con exclusividad, con suspenso, con notas hiladas delicadamente, pero aún sin letra, una armonía sin palabras, todas por incorporar, por descubrir… Entonces noté en mi quietud que el abrigo del Dios creador, amoroso y presente en mi historia estaba trayendo a nuestras vidas un “cántico nuevo”, que no tenía por qué robarse estrofas ni coros de otras canciones, por bellas o famosas que fueran, o por tristes, era una melodía sin palabras… estas solo surgirían a partir del momento en que mire tus ojos…

        La ilusión comenzó a hilarse delicada en mis entrañas, y el amor a enrolarse sigiloso…

        Hoy, a pocas semanas de mirarte e iniciar juntos el camino de poner letra a esta tonada, quiero decirte que estoy lista para conocerte y reconocerme junto a ti… para ir despacio descifrando tu misterio, para descubrir tus claros y tus oscuros, tus altos y tus bemoles, la quietud de tus aguas o el estrépito de tus olas, tu fuego y tu ceniza, tú ráfaga y tu brisa, tu vuelo y tu descanso… estoy lista para observar también las luces y oscuridades que tus ojos iluminarán de mí y en mi vida. Aunque con miedo todavía, estoy lista para descubrir quién seré al cabo de unos años de tenerte a mi lado.

        Me han dicho que tienes pene y no vagina… me han repetido tantas veces que eres “macho masculino”, “varón”, y no hembra, y con este detalle muchos parecen querer explicarme quién eres, tus capacidades, tus dificultades, y las que yo seguramente tendré al intentar acompañar tu camino: “los niños son…” y comienzan los adjetivos, de todo color y forma. Pero, yo prefiero simplemente disponerme a conocerte…  liberarte de estereotipos y etiquetas, mirar tus ojos, y dejar que ellos me hablen de ti…

        Mi corazón está listo ya, haré sonar los mismos chinescos quizá y reciclaré viejas canciones de cuna, pero no serán los mismos, pues serán para ti… y serán desde otra Verónica, que ya no es la de los 30, ni la de los 35… eres otro y yo soy nueva, de modo que sonarán distinto.

        Estoy lista para descubrir lo que te provoca risa y lo que te mueve al llanto, lo que alerta tus sentidos, lo que te asusta, lo que te asombra, estoy lista para reabrir el cuento de Raúl cuando va al baño y limpiar cuando fracases en sus consejos… Estoy preparada para que comas a gusto algunas cosas y escupas otras… para cuando quieras dormir y para cuando insistas en imponer tus horarios, para tus días saludables y para tus gripes y malestares… ,para tu calma y obediencia o para tus disgustos y berrinches… Reabriré los rompecabezas de cinco piezas, contaré por …gésima vez “Kiki el pollito Ki”, los cuentos del “Osoleo”, las aventuras de “Topacio”, “El romance de la Duermesiempre”, “Tormenta de arroz”, y toda mi biblioteca de niños, pero esta vez lo haré para ti, desde mi nueva Yo, y eso hará que sea distinto.

        Ven libre, confiado, ven a vivir tu vida en compañía de la nuestra, pero sin la obligación de aliviarnos las angustias o ir al ritmo de mis prisas. Seguiré con mis planes y sueños personales pero encontraré junto a tu papi y hermanas, y junto a quienes amamos y nos aman, la manera de introducirte en ellos sin forzarte… sin dañarte.

        Contigo René Benjamín, “renacerán” las fuerzas, la creatividad, la paciencia, la sabiduría… serán hechas nuevas  para ti y para tus hermanas, seremos papá y mamá renovados.

        Te amo, profundamente, ya no importa cuáles sean las palabras que tus ojos y tus días coloquen a esta melodía.

        miércoles, 27 de marzo de 2019

        miércoles, 12 de diciembre de 2018

        ¿Deprimido? Es tiempo de aprender a expresar el dolor

        (Artículo publicado en la Revista Enlace de la Policía Nacional del Ecuador, abril 2017)

        La depresión según Cancrini (2006) es “un duelo que no está expresado. Cuando un duelo no se expresa con palabras en una relación interpersonal significativa, el duelo está en la persona y se manifiesta con los síntomas característicos del estado depresivo.”

        Todo duelo implica que ha existido una pérdida, sea de tipo afectivo, material, simbólico, cualquiera que sea la pérdida implica “un hecho de la vida (que) ha irrumpido y roto un equilibrio anterior.” (Cancrini, 2006) Y, más allá de la pérdida misma, para que esta pueda convertirse en depresión significa que no halló forma de procesarse en palabras en compañía de una persona que entienda y acompañe el proceso de expresión y recuperación.

        A las pérdidas significativas les acompañan intensos sentimiento de tristeza necesarios para asimilarlas e irles hallando un sentido. Sin embargo, es muy importante diferenciar entre la tristeza natural y una depresión. La profunda tristeza cuando nos vemos despojados de un soporte para nuestra vida del cual dependemos o estamos habituados, es absolutamente pertinente y  necesaria para avanzar hacia la siguiente fase en la recuperación. La depresión, en cambio, surge justamente como una consecuencia de la no expresión del duelo, de su no elaboración. (Cancrini, 1999)
        Muchas veces la depresión es abordada únicamente desde un enfoque psiquiátrico, en el cual se la cataloga como una enfermedad que implica la ingesta de medicación para ayudar al paciente a eliminar los síntomas. Sin desconocer que existen casos en que este tipo de tratamiento se hace indispensable, es importante tener en cuenta que hay muchos otros en los que la depresión es principalmente un conjunto de síntomas o signos de la dificultad principal, es decir, de situaciones en la vida del paciente y de sus estrategias de afrontamiento, que necesitan ser revisadas para alcanzar una mejor calidad de vida.
        En estos casos, se ha comprobado que el solo tratamiento con psicofármacos tiene un fracaso de entre el 30% y 50%, además de que estos tratamientos muchas veces no pueden aplicarse en casos de embarazo, lactancia y algunos tipos de enfermedades. (Martínez, s/f)
        Algunos de los síntomas que evidencian un estado de depresión, son la actitud de rechazo hacia otros, de aislamiento, la dificultad para expresar lo que siente, la pérdida de apetito, deseo sexual, pérdida de interés en aspectos que antes lo motivaban, ideas y, a veces, intentos de suicidio.

        Sin embargo, la depresión, pese a ser un estado doloroso y altamente complejo, puede convertirse también en la puerta que se necesitaba en la vida de una persona para decidirse a indagar acerca de la calidad de los pilares que sostienen su vida y en donde se encuentran las fisuras provocadas posiblemente por fuertes sismos acontecidos en su trayectoria vital desde la niñez y que continúan temblando y fastidiando en sus relaciones actuales. Es decir, puede convertirse en la oportunidad de trabajar con la fuente del dolor y su afrontamiento.

        Existen dos modalidades de trastornos depresivos, la distimia y la depresión mayor. En esta ocasión nos concentraremos en la depresión mayor. Las personas más proclives a este tipo de depresión son aquellas que cuando niños fueron parentalizados, es decir, vivieron de forma constante exigencias de cumplir roles que corresponden a los padres, como cuidar de sus hermanos, trabajar desde temprana edad, vigilar a un padre alcohólico, entre otros ejemplos. Así también, sus familias no daban permiso a la expresión de emociones como la tristeza y la ira, ni la facilitaban, al mismo tiempo que se inducía a sus miembros a denotar alegría y cordialidad hacia afuera, añadiéndose un nuevo peso en la persona, la de ocultar sus sentimientos.

        Entonces, son personas que fueron sometidas a altos niveles de exigencia y a relaciones centradas en el cumplimiento del deber con bajos niveles de retribución. Frente a ellas, por lo general asumieron un rol complementario, es decir, de sometimiento y obediencia sin cuestionamientos. Experimentan, entonces, un progresivo desequilibrio de su balanza afectiva ya que siempre han sentido que dan más de lo que reciben. (Linares, 2014). Temen defraudar las expectativas de los demás sobre sí mismos, al mismo tiempo que se sienten “defraudados” pues consideran que no reciben de los demás el pago por aquello que dan.

        Todos estos vacíos afectivos provenientes desde la infancia elevan sus expectativas acerca de lo que desean encontrar en una pareja o en sus relaciones sociales más significativas del presente, lo que conduce a un nuevo desencanto al no recibir lo añorado, y la persona comienza a inundarse de desesperanza y rencor.

        Frente a ello, la depresión a veces se convierte en el único camino para recibir cuidado o atención por parte de los miembros de una familia. Es decir, su estado vulnerable los puede convertir en el centro de atención y la única forma que encuentran para satisfacer superficialmente sus necesidades afectivas.

        En casos extremos, el suicidio es la consecuencia más contundente de la depresión mayor, con el cual, la persona deprimida pretende “hallar la solución para, simultáneamente, castigarse a sí mismo por su insuficiencia y castigar a los demás por su desconsideración.” (Linares, 2014)

        ¿Qué puede hacer una persona son síntomas de depresión mayor?

        Para superar este tipo de depresión, la persona necesita primeramente reconocer su derecho de expresar sus emociones y sentimientos en contextos seguros, rompiendo así con la prohibición que le acompaña desde su niñez a “guardar las apariencias”. Un acompañamiento terapéutico puede ser de gran ayuda para facilitar estos procesos. Necesita identificar sus pérdidas significativas y completar el proceso de duelo que fue interrumpido.

        Además es necesario que trabaje para desarrollar su asertividad, es decir, su capacidad para expresar lo que piensa y lo que siente, sin herir a las otras personas pero sin minimizar sus derechos. Necesita reencontrarse con sentimientos a los que está habituado a ignorarlos o reprimir, como la ira, por ejemplo, y aprender a reconocer y sobre todo, validar las razones que la provocan, y expresarla con palabras, es decir, legitimarla.

        Otra paso importante es comenzar a inclinar la balanza hacia sus gustos e intereses más que al cumplimiento de sus deberes u obligaciones, es decir, dar importancia a hacer lo que le gusta y disfruta en lugar de intentar con tanto esfuerzo complacer a los demás a través de sus acciones, o a recibir su aprobación. Podría emprender acciones como llevar un diario de los momentos de disfrute o placenteros que experimenta cada día. Al mismo tiempo, poco a poco necesitará aprender a reenfocar la motivación del cumplimiento de sus obligaciones, como un medio de realización personal, y de construir su  legado hacia la humanidad, más que como un medio de obtención de afecto o respaldo.

        Una tarea a ir desarrollando por la persona que desea superar este tipo de depresión es recuperar o fortalecer sus relaciones interpersonales significativas, e invertir tiempo y esfuerzo para este fin. Esto le ayudará a contar con más fuentes de reconocimiento que no se restrinjan a su círculo familiar más inmediato.

        Es importante que recuerde que superar la depresión no es una tarea fácil, puede sentir en muchos momentos el deseo de “botar la toalla” y retroceder. Es probable que experimente aquella sensación extraña como cuando se escala una montaña de terreno arenoso, como el Cotopaxi, en la cual se dan tres pasos y parece que se retrocede dos, pues, en ocasiones, pese a haber avanzado de manera significativa, puede experimentar recaídas que lo desanimen sobremanera. Debe recordar entonces que estas recaídas son previsibles y mejor si tiene un plan sobre lo que hará cuando estas acontezcan.

        Por ello es importante que cuente con un apoyo terapéutico que pueda sostenerlo en estos momentos y guiarle a mirar con atención los avances que ha ido alcanzando, de modo que no pierdan su brillo a los ojos de las recaídas y le ayude a retomar el camino hacia su superación. Por otra parte, se recomienda que este trabajo terapéutico no sea solamente de tipo individual sino de pareja o familia, puesto que hay que recordar que muchos de los sentimientos que experimenta y la forma que aprendió a responder ante ellos tienen su significado y origen en su familia, razón por la cual el proceso de cambio es en conjunto.

        En conclusión, si usted ha notado que está atravesando por un episodio de depresión quizá hay mucho más que usted puede hacer antes que solamente enriquecer a las grandes farmacéuticas a través  de la ingesta de antidepresivos y que abordarla adecuadamente puede ayudarle a encontrar una vida de mayores realizaciones y alegrías.
        Recuerde que la clave para prevenir y enfrentar la depresión es hallar las maneras de expresar oportunamente su tristeza, sea cual fuere su raíz, en el contexto de relaciones interpersonales de confianza y seguridad. Por ello, si acude a un terapeuta, es probable que la principal estrategia de intervención para apoyarlo sea la escucha activa y empática, a través de la cual deshilen juntos los hilos que tejieron su tristeza no expresada y alcanzar un nuevo equilibrio en el cual se haya extraído los aprendizajes de vida que surgen de mirar las experiencias de dolor con lentes de esperanza.
        Bibliografía
        -       Linares, J. y Campo C. Trastornos depresivos y Trastornos Neuróticos. Escuela de Terapia Familiar del Hospital de Sant Pau. Barcelona. 2014.
        -       Martínez, E. Trastornos depresivos. EVNTF.
        -       Cancrini, L. La Depresión en Psicoterapia. Redes, 8: 31-46. Barcelona. Diciembre 2006.

        Verónica De la Torre,
        Máster en Intervención y Asesoría Familiar Sistémica

        0996601347, verodelatorreg@yahoo.es

        viernes, 9 de noviembre de 2018

        La mariposa que perdió su voz…


        La mariposa que perdió su voz…

        Había una vez una hermosa mariposa que vivía en un jardín en el que revoloteaba feliz, mostrando con alegría sus colores y brillos. Algunas de sus compañeras los notaban y la alababan, otras pasaban indiferentes, pero a ella no le importaba demasiado porque sentía que era suficiente saber quién era, de qué era capaz, mirar su belleza y gozar de algunos elogios que le llegaban de vez en cuando.

        Un día, el mariposo que a ella le importaba y valoraba más,  comenzó a decirle repetidas veces que sus patas eran muy largas, y que sus antenas le parecían muy cortas. Parecía ya no fijarse en los magníficos colores de sus alas ni en la elegante prosa que tenía al revolotear. “Tienes las patas muy largas y las antenas muy cortas”, le repetía, y cada vez de forma más insistente.

        Escuchó tantas veces esta frase que ya no alcanzaba a escuchar ni los elogios que surgían de otras flores, o del mismo mariposo, ni la gratitud que algunas le gritaban a lo lejos por las gestos de bondad que había tenido hace tiempo. A sus oídos solamente llegaba la frase “Tienes las patas muy largas y las antenas muy cortas”. Empezó a esforzarse de todas las maneras posibles para evitar escucharla ya que hasta le provocaba dolores de cabeza. A veces se tapaba los oídos, o pretendía no haber escuchado, pero la voz no cesaba, o quizá era su eco... pero no lo sabía.

        Se sentía tan impotente que decidió cubrir sus preciosas alas con frialdad, sus esbeltas patas con indiferencia, y a su boca la cubrió de desprecio. Quería de esta manera silenciar al mariposo, pero no, más bien este gritaba con más fuerza: “tienes las patas muy largas y las antenas muy cortas”.

        Su malestar creció tanto que decidió defenderse jugando con igual estrategia, se fijó en los defectos del mariposo  y comenzó a repetírselos una y otra vez “tus alas están chuecas y tu abdomen vacío”. Esto lo hirió profundamente, pero al mismo tiempo lo enardeció. De modo que siguió repitiéndole con más y  más ahínco “tus patas son muy largas y tus antenas son muy cortas.” Y añadió: “quiero alejarme de ti”.

        La mariposa entristeció, decayó. Ya no escuchaba nada más que esta voz. En su mundo solo habitaba la voz que la hacía verse a sí misma como alguien insignificante, todos los demás sonidos le resultaba inaudibles... Como no encontraba su voz,  ya no sabía que pensaba ella de sí misma, qué quería, ni cómo cambiar las cosas. Ya no sabía como encontrar la flor de la cual absorbía el néctar que le daba vida, aquella que en el pasado le había mantenido con vida, aún en situaciones muy difíciles, no sabía dónde estaba ni a donde iba. Se perdió... 

        Preguntas:

        1. ¿Qué consiguió la mariposa a través de la frialdad, la indiferencia,  el desprecio y devolver al mariposo con la misma moneda?

        2. ¿Qué necesita la mariposa para volver a escuchar su propia voz?

        3. ¿Cuál es la flor cuyo néctar le dio vida en el pasado?

        4. Si acaso encontrara su voz, ¿qué le diría de lo que está en sus manos hacer para recuperar su alegría?

        miércoles, 31 de octubre de 2018

        La flor que renació...



        La siguiente historia fue construida en dos sesiones terapéuticas (número 14-15 del proceso, aproximadamente), aplicando la técnica de cuento sistémico con una adolescente de 14 años que sufrió abuso sexual por su padrastro, tiene un bebé y se encuentra institucionalizada mientras se avanza en el proceso de juicio al agresor y reunificación familiar. En el cuento, la adolescente resume maravillosamente la transformación que está sufriendo con todo lo acontecido y cómo llegó a sentir que renacía, junto a su bebé. El dibujo es una representación gráfica del cuento y fue elaborado por ella. En este se observa: 1: La flor antes de la crisis vivida; 2: la tormenta que sufrió; 3: el proceso de marchitarse hasta morir; 4: el renacimiento de dos nuevas flores que surgen de la misma raíz, (que representan a ella y su bebé); 5: el crecimiento y robustecimiento de ambas flores. Con su permiso y conservando su anonimato, comparto el cuento, precisando que la historia como tal es totalmente elaborada por la adolescente, a la cual he propiciado unas breves pinceladas de redacción a fin de clarificar su comprensión. 

        Cabe añadir que la historia permite mirar también otros elementos que necesitan seguirse trabajando en el proceso terapéutico, como esa necesidad tan intensa de sentirse más fuerte y grande que los demás,  muy comprensible dado el proceso de desarraigo y adaptación que ha tenido que vivir en menos de dos años, y las estrategias de supervivencia que ha debido gestar para ser valorada en este nuevo contexto de vida, probablemente debiendo posponer sistemáticamente sensaciones de profunda vulnerabilidad, miedo, desánimo, soledad.

        Por otra parte se observa como su rol maternal llegó a ser el factor que favoreció la reconstrucción de su identidad (su renacer), aspecto que sin desmerecer también es importante ampliar a otras aristas de su ser, facilitando que se descubra a sí misma en otras capacidades, roles, estados, y no solo en el rol de madre. Sin duda, el cuento revela que fue su hijo quien devolvió la sensación de propósito, de importancia, de valía, por lo que es necesario facilitar que pueda encontrar esto en otros elementos de su identidad, ampliarla y enriquecerla, pues esto nutriría enormemente su proyecto de vida así como generaría fortalezas internas para evitar que nuevas sensaciones de abandono y soledad le sobrevengan durante el crecimiento de su hijo y su natural proceso de desapego y búsqueda de identidad propia. Trabajar en esto facilitaría también que  su bebé pueda avanzar saludablemente en su propio proceso de independizarse y crecer como individuo diferenciado, sin cargar con el legado tácito de "salvar" a su madre.

        Conmovida, admirada, desafiada, al mismo tiempo que esperanzada, dejo para ustedes estas líneas.



        Había una vez una flor muy bonita, sus pétalos eran hermosos, brillantes, su olor delicioso y su tallo desbordante de hojas verdes. Vivía en un jardín lleno de flores más grandes que ella, al cual amaba. Allí, le gustaba que le rieguen agua, le pongan abono, contemplar y aprender de las demás flores que crecían a su lado, de pétalos lilas, con quienes se sentía segura y feliz.

        Por las mañanas le gustaba jugar, por las tardes contar cuentos con sus amigas y por las noches soñar cómo vivir más adelante y compartir nuevas experiencias con sus hermanas flores.

        Así transcurría su vida, hasta que de pronto cayó una tormenta tan fuerte que ocasionó un deslave, bajó  tanto lodo que desde las más grandes hasta las más chicas se cayeron.

        Pasaron algunos días, la lluvia se detuvo, poco a poco el sol apareció detrás de las nubes y secó lentamente el exceso de agua en la tierra. Algunas flores comenzaron a pararse pero ella no podía, pues, por ser la más pequeña había sido la más estropeada. Se le cayeron casi todos sus pétalos y su aroma parecía haberle abandonado. Ya nada era igual para nadie y ella, ya no tenía fuerza para pararse, comenzó a amarillarse más y más, era demasiado tarde para recuperarse, de modo que… se secó, quedó sin vida, ya ni el agua ni el sol le podían levantar.

        Sus compañeras lograron sobrevivir y la veían con mucha tristeza… pero no sabían que sus raíces mantenían aún un aliento de vida…

        Un día inesperado, misteriosamente, apareció  de esa misma raíz una nueva pequeña flor y segundos después, otra, un poco más pequeña. La primera era tomate, muy hermosa, no era la misma que existió antes del deslave, pero conservaba su aroma, agradable y delicioso. La segunda flor era tomate roja,  un poco más pequeña.

        La flor tomate, al inicio se sentía sola, pues las demás flores del jardín no sabían quién era y nadie parecía querer ser su amiga. Sin embargo, comenzó a surgir una hermosa amistad entre ella y la flor tomate roja que crecía a su lado. Entre ambas comenzaron a ofrecerse cariño, alegría, apoyo y la flor tomate sintió que la tomate roja poco a poco le quitó su soledad y su tristeza. Sintió renacer la alegría.

        Las demás compañeras no las querían, porque eran las más pequeñas del jardín. Pero el jardinero las miró y comenzó a darles continuamente agua y abono, solo a ellas, y la flor tomate y la tomate roja comenzaron a crecer y a crecer hasta convertirse en las más grandes y bonitas del jardín y ninguna podía ser capaz de tener la fragancia que ellas tenían.

        Sus compañeras las admiraban pero al mismo tiempo, las odiaban aún más.

        La flor tomate y la tomate roja se sentían al principio orgullosas de lo que habían logrado, pero luego, al ver a las demás tan pequeñas y tan malas, se entristecieron y comenzaron a compartir su vida con ellas.  Así, empezó a surgir una amistad, sus compañeras dejaron de odiarles y comenzaron a quererles, resurgiendo así la alegría en el jardín.  Ellas nunca supieron que estas flores nacieron de la misma raíz de la flor que había muerto. Pero ellas sí lo sabían.

        El tiempo pasó y hoy la flor tomate es alegre, llena de vida, y la comparte con quienes le rodean. En el fondo de su corazón, tiene miedo de que vuelva a ocurrir una tormenta tan fuerte como la anterior, pero al mismo tiempo está tranquila, primero porque tiene junto a ella a la flor tomate roja y segundo porque aprendió a protegerse, ahora sabe abrirse cuando hay sol, pero sabe también cerrarse y apegar sus pétalos a su tallo, cuando la lluvia es muy fuerte. Sabe también cuándo es momento de pedir ser transplantada, si acaso la tormenta fuera insoportable.

        El tiempo pasaba y cada vez se sentía más fuerte a la vez que distinta respecto de sus compañeras. Ellas querían parecérsele, pero esto no era posible, porque nacieron como flores mucho más frágiles, sin esa capacidad para resguardarse.

        Fue así como la flor descubrió quién es, su fortaleza, y que es capaz de sobreponerse a todo…

        jueves, 25 de enero de 2018

        Ser pareja y ser autónomo... ¿imposible?

        Hoy, mientras atendía a una persona, noté con agrado que cada vez veo con mayor interés y valoración a las demandas que nos hacemos las parejas acerca de mayor respeto de parte del otro al espacio personal o al ejercicio de la autonomía, en general. 

        Tiempo atrás, en la intervención terapéutica, no podía evitar considerarlos en mis adentros como pedidos egoístas, faltos de compromiso o "atentatorios" a los fines de la relación. Hoy tengo bastante claro, que la vivencia de una buena dosis de autonomía por parte de los miembros de la pareja, cuando es aceptada por el otro, es una buena señal para valorar su funcionamiento, su experiencia de bienestar, alegría y es crucial para alimentar su esperanza y deseo de permanecer juntos. 

        Si los miembros de una pareja pueden llegar a sentirse capaces de ser sí mismos, sin que al serlo se sientan juzgados de "no amar", de traicionar, o de ser egoístas, es sin duda una experiencia liberadora. Construirse como sujetos diferenciados de familia de origen, y poder experimentarse y vivir como sujetos diferenciados de la pareja... considero ahora como un objetivo totalmente legítimo y hasta fundamental...
        El problema es que este planteamiento es una herejía para el "amor romántico" tan difundido en Hollywood y en nuestra cultura: "pensar igual","tener los mismos gustos e intereses", "reírse y enojarse por lo mismo" son en ese tipo de amor las señales de que el otro es la "media naranja". 

        Para mí está bastante claro, ahora, que lo que nos une de verdad a las parejas, y, en general, a las personas en cualquier relación, no son las similitudes, sino el permiso que nos otorgamos de ser auténticos. Para mí, este descubrimiento es mágico y liberador a la vez!

        jueves, 27 de julio de 2017

        Taller: Una mirada a tus expectativas en las relaciones de pareja

           Una mirada a tus…

        Expectativas en las relaciones de pareja


        Taller terapéutico, basado en un trabajo con el libro:
        “El albergue de las mujeres tristes”
        de Marcela Serrano
        (Octaba réplica)


        Una oportunidad para indagar acerca de lo que esperas de una pareja y construir posibilidades de acercamientos más genuinas y felices entre ellos y nosotras.


        FUNDAMENTO TEÓRICO

        La “biblioterapia” o uso curativo del libro es una estrategia muy antigua de promoción de la salud mental que consiste en un diálogo alrededor de un texto con la finalidad de modificar o afirmar los propios significados acerca de un tema a partir del diálogo con otro sistema de significados presentes en un texto. La finalidad es hallar en ese proceso luces para superar distintas dificultades.

        Este enfoque se relaciona sustancialmente con el modelo narrativo de la terapia sistémica, constructivista en esencia,  el cual describe la posibilidad de superación de las dificultades a través de la transformación de nuestros discursos predominantes sobre los temas que sostienen pilares importantes de nuestra vida, hallando significados alternativos, diversificados y flexibles.

        Con base en este enfoque, el presente taller plantea una metodología de trabajo que consiste en un diálogo grupal acerca de la novela escogida, con la guía de una profesional experimentada en este método de trabajo y en el enfoque sistémico de intervención terapéutica, a fin de trabajar conjuntamente en la identificación y superación de barreras cognitivas y emocionales que podrían entorpecer la capacidad de establecer relaciones de pareja más saludables.

        ANTECEDENTES

        El presente taller ha sido aplicado por 7 ocasiones anteriores en la Clinica La Y de Medicina Familiar Vozandes, en Volviendo a Casa y de manera particular en el consultorio de la facilitadora, y participaron aproximadamente 46 mujeres en los distintos grupos. En todos los casos las evaluaciones fueron muy positivas y los resultados reflejaron cambios significativos en las participantes, según sus objetivos planteados al inicio del taller. Las dos primeras experiencias de aplicación del presente taller fueron objeto de la Tesis de Maestría de la facilitadora, con el nombre “Construcción de significados posibilitadores sobre las relaciones de pareja a partir del uso biblioterapéutico de la novela El albergue de las mujeres tristes, en intervención sistémica grupal desde el modelo narrativo”, en la Universidad Politécnica Salesiana – Quito (2007); con excelente valoración académica, en el cual se evidenció científicamente la alta probabilidad de impacto terapéutico del uso de esta herramienta.

        En esta ocasión la facilitadora dictará los talleres de manera independiente en su consultorio particular, constituyendo su séptima réplica.


        METODOLOGÍA BÁSICA DEL TALLER

        Consiste en seis encuentros de un grupo de mujeres, que acompañadas por una facilitadora se embarcan en un viaje por la fascinante historia relatada en la novela y en los entretelones de los personajes, con el propósito de partir de allí para mirar las propias expectativas en las relaciones de pareja, la forma en que estas se han construido en el tiempo, los factores influyentes, las implicaciones, y así, mediante preguntas claves y el diálogo comprometido, tanto con una misma como con las demás participantes del grupo, se abren caminos para transformar pensamientos, sentimientos y formas de actuar que podrían entorpecer las relaciones de pareja.


        SINOPSIS DEL LIBRO

        Marcela Serrano, una escritora chilena, nos introduce mágicamente en los relatos de mujeres que se entrelazan por una característica común entre ellas: están tristes… Este dolor hace que cada una busque un refugio y respuesta en un sitio creado especialmente para ellas: el albergue.
        Allí, estas mujeres tienen la oportunidad de escucharse y conocer que uno de los principales motivos de su dolor son los continuos desencuentros con sus parejas. Algunas culpan de estas experiencias de desamor a los hombres, otras a sí mismas, cuestionándose el origen de aquella incapacidad afectiva. Poco a poco, Serrano describe como algunas de estas mujeres aprenden a verse a sí mismas, a los hombres y a las relaciones de pareja, de forma diferente y algunas logran curar las viejas heridas…

        Sin embargo, la autora también, “da voz a un punto de vista masculino: el médico del lugar, que arrastra también sus propias cicatrices… “
        De esta manera, queriéndolo o no, Serrano abre campo fértil para que juguemos con historias nuevas, que a la vez presentan matices similares a las nuestras, y demos rienda suelta a la imaginación como si fuéramos parte de esa historia, para luego retornar a nuestra realidad con nuevas perspectivas…



        ¿QUÉ RESULTADOS PUEDES ALCANZAR A TRAVÉS DEL TALLER?

        -          Identificar y comprender de mejor manera las propias expectativas en las relaciones de pareja, su origen y sus implicaciones.
        -          Reflexionar sobre cuáles de estas expectativas convienen reforzar o replantear, en función del aporte para la propia salud emocional y para la viabilidad de las relaciones afectivas.
        -          Dar nuevos significados a algunas dificultades en las relaciones de pareja que permitan enfrentarlas de manera diferente.
        -  Visualizar caminos para hacer mejores elecciones de pareja, asumir el riesgo de emprender una relación, cerrar relaciones dañinas y vivenciar la soledad como oportunidad de crecimiento.
        -          Desarrollar la empatía, tolerancia y otras cualidades que contribuyen al disfrute y crecimiento del grupo, así como de sus demás relaciones afectivas.

        ¿QUIÉNES ESTÁN INVITADAS A PARTICIPAR?

        Mujeres de 18 años en adelante, de cualquier estado civil,  que gustan de la lectura y se comprometen a leer individualmente la novela según el cronograma establecido, para venir listas a participar en los diálogos que tendremos en cada encuentro. Además, es importante que estén dispuestas a compartir sus pensamientos y sentimientos con otras mujeres y desarrollar un compañerismo que construye.

        Facilitadora: Verónica De la Torre
                            Mg. en Asesoría e Intervención Familiar Sistémica (UPS-2006) y especialización en curso de Psicoterapia de pareja y familia en la Escuela Vasco Navarra de Terapia Familiar (2017-2018).

        ACTIVIDADES POR SESIÓN Y CRONOGRAMA DE LECTURA
        Son 6 encuentros en total, uno por semana.
        Sesión 1: Presentación de participantes, de la metodología del taller, y elaboración de objetivos personales y grupales sobre el trabajo a desarrollar.
        Sesión 2: Diálogo respecto a: Primera parte: Cap. 1 – 8  Pg. 1 – 67
        Sesión 3: Diálogo respecto a: Primera parte Cap. 9 – 18  Pg. 68 – 145
        Sesión 4: Diálogo respecto a: Segunda Parte. Pg. 151 – 183
        Sesión 5: Diálogo respecto a: Tercera parte Cap. 1 -  10, p. 188 -261
        Sesión 6: Diálogo respecto a: Tercera parte Cap. 11 -  21, p. 262 -330
        Evaluación de resultados personales y grupales,  cierre.


        MODALIDAD INDIVIDUAL

        Horario: 6 sesiones de 1 hora c/u, con frecuencia semanal o quincenal, en fechas y horario a convenir (horarios en la mañana y noche)

        Inicia:       El momento que la persona lo requiere

        OpcionesPresencial u online (sesiones de video llamada por skype, zoom o whatsapp)

        Inversión: $20 por sesión o $100 si se cancela en un solo pago las 6 sesiones.

        Este servicio se puede cancelar en efectivo, vía transferencia bancaria o cancelar en este momento a través de PayPal (tarjeta de crédito) escogiendo en el menú la opción "Taller para mujeres" en el siguiente link:



        Tipo de cita:




        Escucha una entrevista sobre este taller realizada para el Programa Foro Latinoamericano de HCJB, en en el siguiente link: bit.ly/2vzbZcr


        MODALIDAD GRUPAL 

        CUPO LIMITADO
        Mínimo 4, máximo 8 participantes, por grupo. Averigua sobre fechas disponibles

        Importante:
        -          Los encuentros 1 – 5 tienen una duración de 2 horas cada uno. El encuentro número 6 tiene una duración de 2H30 minutos.
        -          Es recomendable asistir al 100% de los encuentros, máximo una inasistencia.

        INSCRIPCIONES Y COSTOS
        -          Solicite vía mail o whatsapp el formulario de inscripción.
        -          Inversión: $ 45 

        El costo incluye:
        -          Participación en los 6 encuentros.
        -          Envío por e-mail del libro en PDF. También puede adquirir el libro original acudiendo a librerías de la ciudad. (De requerir copias anilladas del libro puede solicitarlo cancelando $7,00 adicionales)
        -          Materiales que se utilizan en los encuentros.
        -          Certificado de participación.
        -          Coffee break

        Lugar: Génova y Capri. Conjunto Verona.  Sector Terminal Terrestre de Carcelén. Quito, Ecuador.

        Sigue el evento en facebook:


        Más información e inscripciones en los teléfonos:
        0996601347 / 0996601346 (Móvil y Whatsapp)
        E-mail: verodelatorreg@yahoo.es

        Facebook del Consultorio de Terapia Familiar: https://www.facebook.com/verodelatorreguarderas/ 

        Si le interesa este taller y no tiene disponibilidad en el horario propuesto escriba al correo indicado para mantenerle informado acerca de nuevas opciones en el futuro. De la misma manera, si desea mantenerse informado acerca de otros talleres u horarios de citas para atención terapéutica personalizada.